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La Tablada desde 1875 a 1955

Pepita heredó en 1955 el lote denominado "Pie de la Cuesta" de los tres lotes en que dividieron "La Tablada" a la muerte de su padre Cipriano. Pero quizá por ser donde se encuentra la casa, todo el mundo tanto de la familia como los ajenos han llamado siempre a este lote con el nombre de la finca madre, "La Tablada", y así le seguimos llamando. Aunque desde el punto de vista registral o, y en algunas relaciones con la Administración, tengamos que utilizar el de "Pie de la Cuesta".

"La Tablada" tiene una forma relativamente triangular, con una superficie de 146 hectáreas. Por el oeste linda con la carretera de Ramacastañas a "Las Cuevas del águila", y por el norte con la nueva carretera de Racastañas a Candeleda. Las lindes por el oeste son más variadas; por eso insertamos el plano de lo que es hoy día el coto de caza "La Tablada" donde aparecen los nombres de los propietarios de las fincas situadas al oeste. La finca de Pilar y Cipriano englobaba la casi totalidad de las fincas que forman este coto: además de "La Tablada", los lotes que les correspondieron a sus hijos Joaquín, hoy día parcialmente de su hijo Joaquín, y Jaime, hoy día de sus hijas Belén y Teresa; y casi la mitad de lo que hoy día es "La Mata" y una parte de "Las Quinterías".

"La Tablada" entró en la familia hacia 1875; la compró el "Tío Joaquinito", Joaquín Felipe Buitrago Hernández, primo de Pilar Buitrago y Buitrago, nacido en Arenas en 1852 y que murió en Madrid en 1903; fue un gran abogado, pasante del Presidente del Gobierno Antonio Maura que sin duda estuvo en "La Tablada", y autor de libros importantes de derecho. Estuvo casado con la rica cubana Josefa Sánchez del Arco, madrina de Pepita Bardají Buitrago a la que legó una hamaca de su isla natal que está colgada en la parez de la escalera de la casa; no tuvieron hijos por lo que su prima Pilar Buitrago y Buitrago fue su única heredera.

 

Compró unas 100 hectáreas que debieron estar en la parte más llana de la acual "La Tablada". En ellas realizó una plantación muy importante de vides. Para la destilación y la preparación del vino y los licores construyó una bodega que es la actual casa de "La Tablada", todavía conocida por muchos lugareños como "casa de la bodega".

 

 

El edificio no tenía naturalmente la actual "galería". Se aprecia que las dimensiones del portón de entrada son las necesarias para permitir el paso de las carretas cargadas de uvas hasta el interior donde se pisaba el vino.

 

Todo lo que es hoy día la cocina y los dormitorios mal llamados "suites" era donde estaban los conos de fermentación; se habían traído de roble de Canadá y todavía quedaban restos de ellos cuando Pepita y Curro hicieron la gran reforma hacia 1960. En la entrada a la "nave" desde el portalón se reconoce aun el canalillo de desagüe del suelo de los conos.

 

La destilación de licores se realizaba en la zona ocupada hoy día por la vivienda del guarda, en unos grandes alambiques. Y la conservación del vino en la con razón todavía llamada "bodega", casi subterránea, en unas tinajas algunas de las cuales adornan hoy el exterior de la casa.

 

Pepita Bardají Buitrago recordaba que de niña la gustaba ir y venir en las carretas con la uva. Las vides desaparecieron completamente hacia 1919, a causa de la filosera que las arrasó en todo Europa

En homenaje a Pilar y Cipriano se conservan en la casa de la Tablada los azulejos con la resentación de la Virgen y de San Cipriano, que rescató la tía Ana del derribo de la "herradura" de El Berrocal

Pilar y Cipriano heredaron "La Tablada" de "Tio Joaquinito" al liquidarse su testamentaría hacia 1905. La "bodega" sólo tenía dos cuartos, los que están a derecha e izquierda de la entrada por el portalón; el de la izquierda se usaba como cuarto de estar y despacho; el de la derecha como dormitorio. Había una pequeña cocina que existió hasta que se transformó en el cuarto de baño que hay pegando con el portalón; y arriba había un retrete que existe todavía. El agua se subía en cantaros desde el pozo "de beber" que sigue utilizándose y desde el aljibe que se utilizó has los años 60.

 

En estas condiciones se comprende que Cipriano y Pilar no utilizaran casi nada la casa, residiendo en  la "casa grande del olivar".

 

Hacia la mitad de la década de los años 20 hicieron la casa algo más habitable: En el piso superior hicieron cuatro dormitorios, los tres que existen y uno donde está hoy día el cuarto de baño; en el piso intermedio un salón - comedor, con una chimenea entrando a la izquierda; y en el piso de abajo una "cocina de matanzas", en cuya chimenea está ahora instalada una estufa y en cuyo techo todavía se ven los ganchos para colgar la matanza.

 

Y la habitaron algo más, en especial durante una hemiplegia que sufrió Cipriano y para el que construyeron en madera la galería que existe, para que pudiera contemplar el campo que tanto le gustaba.

 

Durante la época de la II República, en especial hacia 1936, los numerosos obreros que trabajaban en la finca se concentraban a deliberar bajo el roble que había a la entrada del camino de la casa, del que ahora se conserva un retoño. Dada la poca duración en Arenas del dominio republicano durante la Guerra Civil, del 18 de julio al 8 de septiembre de 1936, y la fidelidad habitual de los empleados de la familia, "La Tablada" así como las demás propiedades de Cipriano y Pilar no sufrieron destrozos materiales.

Desde que heredaron "La Tablada", Cipriano y Pilar fueron adquiriendo fincas colindantes hasta formar una dehesa de unas 450 hectáreas que estaba formada como se indica más arriba.

 

Tenían una gran producción de cereales, en aquella época en que para todas las faenas de arado, siempra, trilla, ... , la tracción era animal, por lo que había en la finca varias yuntas de mulas y bueyes. La era para la trilla y la casa correspondiente estaba lindando con la reforestación que acabamos de realizar.

 

La superficie dedicada a olivar era importante; las "recogedoras" de aceituna, de los pueblos cercanos, habitaban esa temporada en dormitorios colectivos en la "casa grande del olivar".

 

Pero sin duda lo más importante fueron las explotaciones ganaderas: cerdos aprovechando las muchas encinas, para los que construyeron las cochiqueras en "Los veneros"; ovejas para las que construyeron el aprisco que sigue utilizándose; cabras en la majada entrando en la finca hoy día de Joaquón Bardají; vacas para las que construyeron la cerca lindando con la casa, que evitaba los robos, ... pero llenaba la casa de moscas.

 

Y para los empleados fijos, los eventuales se contrataban en Ramacastañas, construyeron varias casas como las que están en ruinas en el "prado grande" o el actual gallinero.

 

 

Desde la muerte de Cipriano y el reparto del patrimonio entre sus hijos, "La Tablada" en sus límites actuales ha pasado por dos etapas muy diferentes:

 

     una primera de 27 años, desde la muerte de Cipriano en 1954 hasta la muerte de Curro Moreno de la Sota en 1981

 

    una segunda que lleva 33 años, desde la desaparición de Curro hasta nuestros días, con subetapas marcadas por la              muerte de Pepita Bardají Buitrago en 2006

 

estas etapas se describen en las correspondientes páginas de esta web      

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