El patrimonio Bardají en Arenas de San Pedro
Pilar y Cipriano se casaron en Arenas el año 1893, cuando Cipriano vino a ocupar el Registro. Cipriano ocupó posteriormente el Registro de Balaguer en Lérida, y el de Salamanca que propició la boda de su hija Pilar.
Tuvieron ocho hijos; los cinco varones hicieron carreras universitarias: Alfonso fue Abogado del Estado y Joaquín un médico gran especialista en enfermedades tropicales en la Guinea Española; Antonio y Jaime fueron abogados pero no ejercieron. Aunque tuvieron casa en Madrid para facilitar los estudios de los hijos siempre gestionaron muy directamente el patrimonio de Arenas.

Pilar y Cipriano en 1942 en el chalet de San Pedro,
con sus hijos Antonio y Jaime, hijas, nueras y nietos.
Pepita tiene en brazos a su hijo Curro
Formaron su patrimonio en primer lugar por el hecho de ser Pilar hija única, por lo que heredó todo el patrimonio Buitrago y Peribañez; ser prima única de Joaquín Buitrago "Tío Joaquinito", primer pasante del bufete del Presidente del Gobierno Antonio Maura, del que heredó todo su patrimonio y el de su mujer cubana; y sobrina única de José Goicoechea, cuyo chalet en Arenas hoy día colegio de monjas conserva en la portada sus iniciales.
Este patrimonio aportado inicialmente por Pilar se acrecentó muy importantemente con los ingresos profesionales de Cipriano, especialmente en la época del registro de Balaguer, y gracias a la gran gestión que realizó el matrimonio y posteriormente sus hijos Antonio y Jaime.
En Arenas se construyeron el "hotel", una gran casa como se aprecia en la parte derecha de esta foto, anterior a la Guerra Civil. Su hijo Jaime se instaló en la casa de "Niña Perdida" cuya parte superior se ve al lado. Y completaron este conjunto de viviendas con casa para el capataz, la oficina del registro y corrales para los caballos.





Los componentes fundamentales de este patrimonio fueron los siguientes:

Finca "San Pedro"
El "Tío Joaquinito" les dejó una finca de pinos, castaños y prados, de unas 50 hectáreas, que englobaba en su interior el Monasterio de San Pedro. Ellos la fueron aumentando por compra de pequeñas fincas, "castañares" como indican las escrituras, hasta alcanzar cerca de 300 hectáreas repartidas a los dos lados del arroyo de la Avellaneda. Y la pusieron en plena explotación.
En aquella época el Monasterio no había alcanzado la categoría de Monumento Nacional; se llegaba a él por un estrecho camino de tierra muy poco frecuentado y la Avellaneda era un arroyo caudaloso incluso en verano.
El año 1923 construyeron un chalet al lado del Monasterio, con casa para el guarda e instalaciones de servicio. En él residían unos seis meses al año hasta su muerte; y en él pasaron los veranos sus dos hijas casadas con sus nietos hasta 1955.
Finca "La Tablada"
En la pedanía de Ramacastañas, el "Tío Joaquinito" compró 100 hectáreas derca de este caserío, plantó una explotación de vides y construyó la bodega, hoy día casa de La Tablada. Estas vides desaparecieron con la filosera en 1919.
Pilar y Cipriano la ampliaron hasta constutuir una dehesa de más de 400 hectáreas. En ella tenían siembra de cereales, explotación ganadera con vacas, ovejas y cerdos, explotación del arbolado de encinas y olivos, cantera de piedra de cal, ...
Para los numerosos empleados de la finca construyeron una iglesia cuyas ruinas se conservan en el prado de "los Veneros". Ellos vivían, en especial en la época de recolección de la aceituna, en la denominada "Casa del olivar" cuyas ruinas todavía son visibles




Finca "Los cercones" y "Las huertas"
Junto al casco de Ramacastañas tuvieron unas huertas que ocupaban la margen izquierda del río; aunque hoy día están muy repartidas y dedicadas en parte a cultivo de chopos, en la época del hambre posterior a la Guerra Civil produjeron abundancia de hortalizas muy cotizadas.
"Los cercones" son unos prados al otro lado de la carretera a Talavera donde pastaban vacas y se realizaba el "herradero".
También construyeron en Ramacastañas el "Parador", destinado a albergar a los pastores que venían por los dos ramales de La Mesta que se juntan en este pueblecito.


Finca "El Berrocal"
El año 1947 Cipriano y Pilar adquirieron a unos vascos un pinar de unas 13 hectareas situado en uno de los lugares más bellos de Arenas, entre las carreteras de Talavera y de Ávila. Tenía un chalet, "Los Pinares" que todavía está en la familia, una casa para los guardas y unos corrales para ganado.
Con el liderazgo de su hijo Jaime iniciaron en Arenas la promoción turística: Utilizando los cimientos de las corrales construyeron lo que hoy día llamaríamos unos chalets adosados, arreglaron el chalet y la casa del guarda para alquilarlos, y construyeron una piscina que fué la primera que existió en Arenas.
Durante muchos años alquilaron estos chalets a personas cercanas a la familia, con lo que el prestigio de "la colonia" como se la llamaba fué importante.
Tilona, Ana y Curro veraneamos allí con nuestros hijos bastantes años.
Olivares
También fueron propietarios de una cantidad importante de olivares diseminados por todo el término municipal de Arenas.
Con la visión que les caracterizaba integraron su gestión: Construyeron un molino de aceite enfrente de la actual almazara, al que equiparon con la maquinaria más de vanguardia en aquella época; comercializaban el aceite en su casa de Niña Perdida; y montaron cerca del molino una fábrica de orujo.

Su sucesión
A la muerte de Pilar en 1947, Cipriano siguió con el usufructo y gestión de todas las fincas. Al principio le ayudaba su hijo Antonio, pero éste falleció el año 1948 por lo que la gestión recayó en su hijo Jaime, el único que no desarrollaba su actividad profesional. Jaime simplemente conservó el patrimonio.
Al fallecimiento de Cipriano en 1954, los seis hijos que le sobrevivieron procedieron a repartirse este patrimonio; para ello se confeccionaron seis lotes que se sortearon entre ellos.
Una parte del patrimonio, en especial bastantes de las fincas rústicas, siguen en manos de miembros de la familia, hoy día nietos y biznietos de Pilar y Cipriano.

Los hijos y yernos de Pilar y Cipriano, testigos en una boda de un nieto: Jaime y su hijo Jaime, Joaquín, Alfonso, Pepe marido de Pilar y Curro marido de Pepita.
Reuniones de la familia Bardají en 1996 y en 2007

